Rumania

Una corona de hierro preside el homenaje al rey Miguel de Rumania en su tierra natal

Decenas de ciudadanos rumanos cantaron consignas como “¡Miguel, Miguel” y “¡Monarquía Salva Rumania!” al paso del cortejo fúnebre que condujo los restos del rey Miguel hasta el palacio donde, hace 77 años, juró como monarca rumano. Se trató del primer día de homenajes que la república rumana rinde al último rey de la dinastía Hohenzollern, quien fue derrocado por el comunismo en 1947.

El féretro del monarca, expuesto ahora en el palacio real de Bucarest, está cubierto por la bandera rumana con el escudo real y sobre ella reposa la “Corona de Hierro” que dos reyes rumanos -Carol I y Fernando I- utilizaron en sus respectivas coronaciones. Cientos de rumanos harán fila en los próximos días para rendir su último adiós al monarca.

El féretro con los restos del monarca, fallecido el pasado 5 de diciembre a los 96 años, llegó por la mañana en avión al aeropuerto de Otopeni, a unos 16 kilómetros de Bucarest. Representantes del gobierno rumano acompañaron a la familia del rey en una breve ceremonia religiosa y militar que dio la bienvenida a quien fue rey de Rumania en dos ocasiones.

La primera parada fue el Castillo de Pelesh, donde Miguel nació el 21 de octubre de 1921. El Salón de Honor de este castillo sirvió como capilla ardiente donde el presidente rumano, Klauss Ioannis, ministros y parlamentarios se unieron para rendir homenaje póstumo al hombre a quien el presidente calificó como “un modelo de moralidad y dignidad“.

Como excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas rumanas y ex jefe de Estado, se le tributaron al rey Miguel honores militares y de Estado. En su corto reinado se ganó el respeto mundial y el cariño de los rumanos por haber enfrentado al dictador fascista Ion Antonescu, amigo de Adolfo Hitler, derrocarlo y encarcelarlo en 1944.

Las ceremonias, cargadas de emoción para la familia, estuvieron encabezadas por la princesa Margarita, la primogénita del rey Miguel y su sucesora como jefe de la dinastía. A su lado se encontraba el príncipe consorte Radu y sus hermanas, las princesas Elena, Sofía y María.

Como gesto de reconciliación familiar, asistieron la exprincesa Irina, hija del rey Miguel, despojada de su título y derecho sucesorio después de ser encarcelada en EE.UU. A pesar de los enfrentamientos familiares que se llevaron a cabo en las últimas semanas, también asistió el nieto del rey Miguel, el expríncipe Nicholas Medforth-Mills, acompañado por la periodista rumana Aline Binder, con la que se casará en 2018.

Este miércoles por la noche, el féretro del rey fue conducido hasta el Palacio Real de Bucarest, sede oficial de la corona cuando Rumania era una monarquía constitucional. Cientos de personas se agolparon por la noche en la avenida Calea Victoriei y en torno al Arco de Triunfo, bajo cuyo arco pasó lentamente el cortejo fúnebre.

El Salón del Trono del gran palacio de Bucarest, donde Miguel I prestó juramento como rey en 1940, servirá como capilla ardiente abierta al público durante los días jueves y viernes.

Los funerales del exmonarca se celebrarán el sábado y reunirán a numerosas casas reales europeas. Asistirán, entre otros, los reyes de Suecia, los reyes don Juan Carlos y doña Sofía de España, el gran duque de Luxemburgo, el príncipe de Gales, la reina Ana María de Grecia y su hijo, Nicolás, y los príncipes herederos de Serbia, la princesa Astrid de Bélgica, entre otros.-

 

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