Crónica, Rumania

Margarita I de Rumania se convierte en Reina de una República

La princesa Margarita recibió hoy el título de “Reina de Rumania”, un día después de la muerte del rey Miguel, a los 96. La primogénita del fallecido rey y de la reina Ana, de 54 años, se convirtió en la jefa de la casa real y, hasta ahora, había utilizado los títulos de “Princesa Heredera” y “Custodia de la Corona Rumana”. 

Un comunicado publicado por la Casa Real  estipula que después de la muerte del Jefe de la Casa Real de Rumania, su heredero o heredera sera ese titulado de forma instantánea como rey o reina. “El Jefe de la Casa Real de Rumania, de acuerdo a todas las prácticas y convenciones de hoy es ‘de jure’ o ‘de facto’ soberano en términos de autoridad sobre la Casa Real de Rumania“, dice el comunicado.

Inmediatamente después de la muerte del Jefe de la Casa Real de Rumania sin más proclamación, el heredero o heredera presuntiva, dependiendo de quien sea el primero en la línea de sucesión en ese momento, obtendrá ese estatus instantáneamente y el título Rey o Reina, independientemente de la posición dinastía de la familia gobernante y la clase dominante“.

UNA MONARQUÍA DE 150 AÑOS

La monarquía moderna rumana fue fundada en 1861. Se eligió como primer rey de Rumania al príncipe alemán Carlos de Hohenzollern, quién adoptó el nombre rumano de Carol I. Le sucedió su sobrino, Fernando I, casado con una nieta de la reina Victoria de Inglaterra.
El tercer rey de Rumania fue Miguel I, nieto de Fernando, a quien sucedió en el trono en 1927, a los cinco años de edad. Su padre, Carol II, reclamó su derecho al trono al volver de su exilio voluntario y destronó a su hijo, instaurando una dictadura real que selló el final de la monarquía.

El rey Miguel, fallecido a los 96 años en Suiza, fue entronizado nuevamente en 1940, al abdicar su padre. En 1947 un golpe de Estado soviético armado obligó a Miguel a abandonar el país y abdicar, renuncia que el rey aseguro toda su vida que fue forzada y, por lo tanto, ilegítima.

Miguel fue el jefe de la Casa Real rumana en el exilio y regresó a su país natal tras la caída del régimen soviético, que había arruinado al país hasta convertirlo en uno de los más pobres de los Balcanes. 

Una ley interna abolió la “ley sálica”, que prohibía el ascenso de las mujeres al trono, lo que permitió que el exrey Miguel nombrar princesa heredera a la mayor de sus hijas, la princesa Margarita. Rumania es actualmente una república, pero la casa real está establecida en Bucarest y goza de un gran prestigio en la clase política y la sociedad en general.

Obituario | Miguel I, el último rey de Rumania (1921-2017)
UNA REPÚBLICA CORONADA

Este año, el presidente del Senado de Rumania, Calin Popescu-Tariceanu, y el presidente de la Cámara de Diputados, Liviu Dragnea, que también son los líderes de la coalición gobernante, iniciaron un proyecto de ley que otorga nuevas prerrogativas y privilegios a la Casa Real.
Según el proyecto, el jefe de la Casa Real (ahora la reina Margarita) tendrá el mismo estatus que los ex jefes de estado. El proyecto de ley también otorga a la Casa Real el derecho de utilizar el Palacio Elisabeta, en Bucarest, de forma gratuita, durante un período de 99 años, y establece que la Casa Real tendrá un servicio administrativo financiado con cargo al presupuesto estatal.

En este contexto, Rumania pasaría a convertirse en lo que se denomina una “república coronada”, con un monarca sin poderes políticos preestablecidos en la Constitución, pero cumpliendo un papel fundamental como símbolo del Estado, además de otras funciones ceremoniales, como recepción de dignatarios extranjeros o diplomáticos. 

Curiosamente, los que más se oponen a esta idea son los monárquicos rumanos, porque aseguran que, de esta forma, se evitaría un referéndum para que la nación decida sobre la restauración de la monarquía. Mientras tanto, Rumania tiene una nueva reina, Margarita I, lista para asumir su papel de jefa de la dinastía y, tal vez, del Estado.-

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