Don Pedro II, de emperador de Brasil a exiliado en un modesto hotel de París

A los 60 años, el emperador don Pedro II de Brasil era un hombre joven pero con muchos problemas de salud. En junio de 1887, siguiendo el consejo de sus médicos, emprendió un viaje a Europa para ser tratado y, de paso, alejarse de los asuntos de Estado que, de una forma u otra, resentían su salud. Dejó a la princesa Isabel como regente y se fue de Río de Janeiro sin saber que jamás regresaría a su amado imperio sudamericano.

Estaba muy enfermo en Milán en mayo de 1888 cuando le llegó la noticia de que su hija había firmado la ley de abolición de la esclavitud. Los grandes hacendados, principales perjudicados por la medida, se pasaron en masa al bando republicano que de pronto adquirió poder para derrocar a la monarquía. El 15 de noviembre de 1889 un golpe de estado proclamó la República y Pedro II fue destronado.

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La familia de don Pedro II y la emperatriz Teresa Cristina

Según el historiador brasileño José Murillo Carvalho, cuando le comunicaron a Pedro II la noticia del golpe se limitó a decir: “Si es así, será mi jubilación. Trabajé demasiado y estoy cansado. Ahora voy a descansar”. Dos días después, el 17 de noviembre, la familia imperial abandonó Brasil rumbo a Europa.

La emperatriz Teresa Cristina no soportó el dolor de ver a su familia condenada al exilio y murió en Oporto apenas unas semanas después de su llegada. Su muerte terminó de romper el corazón del emperador: “No sé cómo escribo”, escribió en su diario. “Nunca imaginé mi aflicción. Solamente lloro por la felicidad perdida de 46 años“.

Viudo, enfermo, anciano y con muchas dificultades financiera, Pedro II cultivó el hobby que más le gustaba: visitar bibliotecas, museos e instituciones culturales. En sus últimos años vivió en Niza, en Cannes, Versalles y París y murió el 6 de diciembre de 1891 en un hotel de París. Sus últimas palabras fueron: “Que Dios me conceda estos últimos deseos de paz y prosperidad para Brasil”.

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Funeral de Don Pedro II en París (1891)

La infanta Eulalia, hija de la reina Isabel II de España conoció al emperador Pedro II el año de su derrocamiento y escribió en sus Memorias:

“Fuimos de las pocas personas que acudieron a la estación el día en que arribó el destronado monarca. Yo llevaba el encargo de mi madre de ofrecer a Pedro II, amigo suyo desde la infancia, alojamiento provisional en el Palacio de Castilla [París], invitación que el emperador no aceptó porque prefería alojarse en un hotel mientras su yerno y su hija alistaban el Castillo d’Eu, cerca de París.

“Era don Pedro alto y gallardo, de robusta complexión y porte nobilísimo. Hombre de exquisito trato, afable con todos, llevaba en sí una realeza innata que no le privaba, empero, de una expresión dulce de hombre bueno. Sencillo en sus gustos y muy compenetrado en su papel de monarca desterrado, llevó siempre en París una vida desprovista de boato, rodeado de algunos amigos, especialmente hombres de ciencia, y haciendo muy pocas visitas.

“Uno de los sitios a los que solía acudir con frecuencia era al Palacio de Castilla, pero exigiendo siempre a mi madre que se consideraran de incógnito sus visitas. Nunca quiso Pedro II instalarse en Francia con carácter definitivo ni montar el aparato, vistoso y necesario de condición de soberano, de una corte.

Inmensamente rico y con sus propiedades vastísimas respetadas por la República, empleaba su dinero en obras de caridad sin alardes y, muy especialmente, en proteger artistas y escritores de su país, a los que hacía estudiar en Francia.

“Perseguido por la nostalgia de sus palmeras brasileñas, de su bahía maravillosa y del lenguaje melodioso de la tierra nativa, nunca perdió la esperanza de regresar y con ella murió. Me impresionó en él, a su llegada, la forma tranquila, imparcial y serena con que juzgaba los acontecimientos del Brasil. Ni una palabra dura para nadie, ni una acusación, ni una queja se escapaban de sus labios”.

LEA LA SERIE COMPLETA:

El Trono del Amazonas: la increíble saga de los emperadores de Brasil (Parte 1)

El Trono del Amazonas: la increíble saga de los emperadores de Brasil (Parte 2) 

El Trono del Amazonas: la increíble saga de los emperadores de Brasil (Parte 3)

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