Crónica

El nonagenario príncipe Felipe de Inglaterra disfruta de su retiro en una granja

Semanas atrás, la reina Isabel II de Inglaterra y su esposo, el príncipe Felipe, pasaron unos días en soledad en una preciosa cabaña, modestamente amueblada, ubicada en las cercanías de la finca real de Sandringham. En esta residencia, Isabel y Felipe, que este mes cumplirán 70 años de matrimonio, habitaron como un matrimonio “normal”, sin servicio, secretarios ni cocineros. Pero la reina, de 91 años, tuvo que regresar a Londres a cumplir con sus obligaciones, y Felipe, de 96 años, decidió quedarse.

Ahora retirado de su vida oficial, fue él quien organizó la nueva cocina de Wood Farm, esa pintoresca casa que ha pertenecido a la familia real durante varias generaciones. Según el diario británico The Daily Mail, “Felipe ama estar allí y ha convertido la casa en su base de jubilación, pintando acuarelas, escribiendo cartas e invitando amigos para quedarse”. Un viejo amigo suyo confesó: “Le gusta leer cosas que siempre quiso leer y se pone a la altura de lo que quiere sin un escudero que le dice que tiene que estar en otro lado, o un ayudante de cámara siguiéndolo“.

Isabel II dio el visto bueno a la decisión de Felipe de pasar tiempo en la tranquilidad de esta residencia porque, como explica un cortesano, “la reina siente que el duque se ha ganado una jubilación adecuada”. La princesa Isabel conoció al príncipe Felipe de Grecia en 1939 y se enamoró de él. La boda se celebró el 20 de noviembre de 1947, hace casi 70 años, luego de que el príncipe heleno se convirtiera en un sir inglés con el apellido materno, Mountbatten. En 1997, cuando la pareja celebró sus bodas de oro, Isabel II confesó públicamente que Felipe ha sido su “fuerza y estabilidad”.

El fin de semana que este matrimonio de nonagenarios pasó juntos fue el primero después de varios meses y, según la prensa británica, organizaron en Wood Farm una fiesta de disfraces invitando a amigos y miembros del personal. “La reina y Felipe se han adaptado cómodamente a un nuevo ritmo de vida matrimonial“, dice el Daily Mail. “Sin embargo, ella lo extraña, especialmente en la mesa del desayuno, que siempre compartieron. Ahora, ella se sienta sola y rara vez se la ve antes de la reunión diaria a las 11:00 con su secretaria privada“.

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