Historias

El suicidio de una princesa

El 4 de octubre de 1913 el diario estadounidense “The New York Times” publicaba una noticia asombrosa: una princesa alemana se había suicidado. Los príncipes Guillermo y Gerta, miembros de la casa ducal alemana de Sajonia-Weimar-Eisenach, no eran muy ricos y vivían por entonces gracias a los fondos de la corte de Weimar. Su hija, la princesa Sofía, era una joven muy popular en la ciudad y, según sus contemporáneos, era muy bella.

Para 1913, Sofía conoció al hijo de un poderoso banquero del Imperio alemán, Hans von Bleichroeder, relación amorosa que desató un revuelo entre las cortes que conformaban el imperio. En aquellos tiempos, no era común que una princesa se casara con un plebeyo, ni siquiera cuando aquella princesa tuviera sangre azul de bajo rango.

De cualquier forma, Sofía solicitó al emperador alemán, Guillermo II, que le permitiera casarse morganaticamente, advirtiéndole que, de todos modos, pensaba casarse con Von Bleichroeder. Cuando todo el mundo pensaba que la boda era inminente, el gran duque de Weimar anunció que no había ningún compromiso matrimonial. Nadie sabe qué sucedió realmente dentro de la corte, pero se cree que Sofía se negó a renunciar a su título principesco a causa de su compromiso morganático.

El 18 de septiembre, cerca de la medianoche, se oyó un disparo en la habitación de la princesa. Un sirviente corrió al lugar, encontrando a Sofía muerta, con un disparo de bala en la frente. Sofía fue incinerada, y fue enterrada en la bóveda de la familia real en Weimar y fue, posiblemente, la primera mujer de la realeza europea en ser cremada. El anuncio oficial decía que la joven, de veinticinco años, había fallecido por un ataque cardíaco, pero la verdad no podía ocultarse por mucho tiempo. Pero, ¿se había suicidado por amor?

Según la historia del “New York Times“, un mes antes de su suicidio la princesa Sofía de Sajonia-Weimar-Eisenach había pasado unas vacaciones en Francia. Estando en Fontainebleu, la princesa conducía su automóvil a muy alta velocidad, en compañía de Von Bleichroeder, cuando atropelló a una niña que murió en el acto. Aunque la familia gran ducal pagó una indemnización a cambio de que la familia de la niña muerta no presentara cargos, Sofía no pudo soportar el peso de la culpa.

Anuncios