Historias

Un rey con un ojo de cristal (y una gran historia de amor)

La monarquía Chakri de Tailandia es sagrada. Tan sagrada que los súbditos tailandeses deben postrarse de rodillas hasta que sus frentes tocan el suelo cuando se hallan en presencia de sus majestades. Los tailandeses se arrastran ante la presencia quasidivina de sus monarcas, en una muestra de devoción abolida en 1873 pero resucitada en el siglo XX, se refieren a sí mismos como “el polvo bajo sus pies”. Nadie puede mirar a los ojos al “Nai Luang” (El Más Grande Señor, es decir, el rey) y si este les concede la bendición de acercárseles, había que postrarse hasta tocar el rostro con el suelo, costumbres sagradas que continúan intactas. El “Libro de las Leyes de Palacio” afirma de manera clara y contundente que el castigo por estar de pie frente al rey o tocarlo significa la muerte, y ello dio pie a una de las mayores tragedias de la dinastía: en 1881, cuando durante una procesión de las barcazas reales una de las esposas del rey Rama V cayó por la borda, la joven reina murió ahogada porque nadie se atrevió a tocarla para rescatarla.

Bhumibol Adulyadej (1927-2016) tuvo muchos títulos. Algunos están incluidos en los epítetos que preceden a su nombre: “Majestad, Supremo y Divino Señor, Gran Fuerza del País, Poder Incomparable, el Más Grande del Reino, Jefe del Pueblo Soberano, Soberano de Siam, Supremo Protector”, etc. Otros de sus títulos tienen que ver con su formidable vida: fue el primer y único rey nacido en los Estados Unidos de América. Dueño de uno de los reinados más largos de la historia mundial, fue, además, el único rey que ha escrito la música de una canción digna de ser incorporada a una obra de Broadway. Bhumibol, que tocaba el saxofon, el trombón y el clarinete en una orquesta de jazz que se hacía oír semanalmente por la radio tailandesa.

Hijo del príncipe Mahidol, considerado el padre de la medicina moderna tailandesa, Bhumibol tuvo que ascender al trono precipitadamente,a los 19 años, cuando hermano mayor, el rey ananda Mahidol, fue hallado muerto de un disparo en la cabeza en 1946. Por entonces Bhumibol se hallaba cursando estudios universitarios en Suiza y el gobierno tailandés pensó que lo mejor sería que culminara sus estudios antes de regresar a Bangkok. Para ello se retrasaron cuatro años los funerales de su hermano y su propia coronación.

En la ciudad de Lausana, donde vivía, Bhumibol conoció a la fascinante princesa Sirikit Kitiyakara, de cuna noble, a quien un astrólogo predijo que sería reina. La joven, descendiente del rey Chulalongkorn, vivía en París, donde su padre ejercía de embajador tailandés en Francia y fue, antes que prometida oficial, la mejor amiga del joven y taciturno rey. Así quedó demostrado cuando, después de que, el 4 de octubre de 1948, Bhumibol sufriera un horrible accidente de coche y ella lo dejara todo para estar a su lado durante la larga recuperación y convalecencia en un hospital suizo.

El joven rey se lesionó la espalda y los cortes en su cara le costaron la vista en su ojo derecho. Antes de ser operado, la princesa Sangwalya le habría preguntado a su hijo si deseaba algo por última vez, y él, pensando en el peligro de no recuperar la vista, pidió ver a la bonita Sirikit. Terminadas las operaciones a las que fue sometido, Bhumibol se encontró con que los médicos no pudieron salvarle el ojo y hubo de implantarle un ojo de cristal. Otra de las sorpresas que se llevó a recobrar la conciencia fue enterarse que la princesa de su corazón, Sirikit, había pasado días y noches junto a la cabecera de su cama. La amistad se convirtió en una historia de amor que convirtió a Sirikit en reina en 1950. El matrimonio duró 67 años. En 2016, al morir el rey, la reina Sirikit, quien un tiempo había sido calificada “la mujer más bella de la Tierra y la más bella de todas las reinas”, ya había perdido su belleza y su juventud, pero había pasado la última década junto a la cabecera de la cama del amor de su vida.

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