Gran Bretaña

Quién es el bello joven del retrato perdido de Rubens

Cuando la reina Isabel Tudor murió, el trono de Inglaterra pasó a su sobrino, el rey Jacobo VI de Escocia. El nuevo monarca era un desconocido cuando llegó a Londres. Se sabía que estaba casado con una princesa danesa, la sufriente Ana, hacia la cual Jacobo se mostró paciente y afectuoso. Pero, con el tiempo, se habían distanciado. Cuatro difíciles años tuvo que soportar la reina sin ver llegar ningún síntoma de embarazo en los que sufrió la presión y las críticas de sus detractores.

Cuando la reina Ana murió, en 1606, Jacobo VI ya era rey (Jacobo I) de Inglaterra y reinaba desde Londres, en cuya corte reunía una serie de favoritos masculinos y muy atractivos con lo que, se dice, mantuvo intensos romances. Entre ellos estaba Esmé Stuart, señor de Aubigny, veinte años mayor que Jacobo, y que marcó fuertemente su personalidad. El segundo favorito fue el escocés James Hay, al que creó vizconde de Doncaster, primero, y después, conde de Carlisle. A este le sucedió Robert Carr, otro joven y atractivo escocés, caballerizo de James Hay, que terminó convertido en Conde de Somerset.

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Jacobo Estuardo, rey de Inglaterra y Escocia

Una crónica de la época escribió acerca de la relación del rey con Buckingham y con su predecesor, Robert Carr, lord Somerset: “El amor que el rey le demuestra sólo se explica si está confuso con respecto a su sexo y piensa que son damiselas. Por lo que he visto, Somerset y Buckingham luchan por ver cuál de los dos consigue parecer más femenino, aunque sus aires de p(utas) y sus gestos lascivos exceden los de cualquier mujer que yo haya conocido”.

EL JOVEN DEL RETRATO

Pero hubo un hombre que pasó a la historia como el más importante compañero sentimental de Jacobo I. Se trata de George “Steenie” de Villiers, duque de Buckingham (1592-1628), un joven encantador y sin dinero, a quien un contemporáneo describió como “el cuerpo mejor formado de Inglaterra”. El pueblo estaba cada día más disconforme con la conducta del rey mientras los nobles y el Parlamento se preocupaban por su futuro.

Acusado de homosexual, Jacobo I no se amilanó y admitió públicamente: “Pueden estar seguros de que amo al conde de Buckingham más que a cualquier otro… Jesucristo tenía a su Juan, y yo tengo a mi Steenie”. El amor del rey queda reflejado en las cartas de amor que le escribía: “Amo tu persona, y amo todas tus partes”, decía una de ellas. “Dios te bendiga, mi querido niño y esposa, y permita que siga siendo tu papá y marido”, le respondía el rey.

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George Villiers retratado por Paul Peter Rubens

El 23 de agosto de 1628, un oficial del ejército asesinó a Villiers apuñalándolo en un muelle del río Támesis. El favorito de Jacobo I fue sepultado en la Abadía de Westminster, siendo la primera persona no perteneciente a la familia real en ser enterrada allí, precisamente cerca de la tumba de su amado rey Jacobo.

Fue el célebre pintor holandés Peter Paul Rubens (1577-1640) el encargado de inmortalizar la belleza de Villiers, que encandiló al rey.  El retrato se encontraba “perdido” pero fue redescubierto este año en Pollok House (Glasgow) por Bendor Grosvenor, del programa que emite el citado canal de televisión británica «Britain’s Lost Masterpieces» (Obras maestras perdidas del Reino Unido). “La ocasión de descubrir un retrato de una figura tan importante en la historia británica por uno de los artistas más relevantes ha sido increíblemente emocionante”, aseguró Grosvenor.

Capas de pintura añadidas en algunas áreas del cuadro por otro artista posterior, junto con la acumulación de años de polvo y suciedad, habían oscurecido la obra de Rubens hasta confundirla por otra. Sin embargo, los análisis científicos a los que se sometió el lienzo sobre el que se pintó lo datan en 1620 y corroboraron que se preparó de la misma manera con la que se trabajaba en el estudio de Rubens. La pintura se sometió a trabajos de conservación del restaurador Simon Gillespie para devolverla a su aspecto original y se expondrá al público en el Museo Kelvingrove Art de Glasgow.

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