Historias

Un 15 de septiembre, hace 44 años, moría Gustavo VI Adolfo, el “rey arqueólogo” de Suecia

Hijo del rey Gustavo V y la reina Victoria de Suecia, Gustavo VI Adolfo tuvo una vida larga, dos esposas británicas, un heredero fallecido trágicamente y dos que renunciaron al trono por amor. Murió el 15 de septiembre de 1973 a sus 91 años, siendo el monarca más longevo del mundo, y se dio entonces la curiosidad de que el trono de Suecia pasó a ser ocupado por el rey más joven del mundo, su nieto Carlos XVI Gustavo, quien tenía 27 años.

Gustavo VI era un monarca “ilustrado”. Hombre de gran cultura histórica, enamorado de las artes y de la música, sentía pasión por la arqueología, lo que le confirió el apodo de “el rey arqueólogo”. Destinaba casi todo su tiempo libre a hacer excavaciones en Italia o en Grecia, pero era ante todo un experto conocedor de antigüedades chinas. Especialistas de todo el mundo acudían a verlo para consultarlo sobre el origen y fecha exacta de determinados objetos.

Además, el rey era dueño de una de las más hermosas colecciones de antigüedades chinas que existieron en el mundo, con un total de 2.500 piezas, que se remontaban a períodos muy primitivos. Poseía, también, la mejor colección privada de cerámicas nórdicas y una biblioteca de 8.000 volúmenes.

Estas ocupaciones intelectuales no le impidieron ser un buen jugador de tenis y de golf (acaso el secreto de su longevidad) y un entusiasta jardinero. Él mismo se encargaba de los jardines del castillo de Sofiero, en Helsingborg, donde cultivaba orquídeas y camelias. Su jardinero mayor, le preguntó una vez si no se cansaba, trabajando en el jardín, después de los compromisos oficiales, a lo que el rey Gustavo Adolfo le contestó “aquí hallo mi descanso”.

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