Crónica

Boda imperial en 2018: La nieta del emperador de Japón anunció su compromiso con un plebeyo

La princesa Mako, la nieta mayor del emperador Akihito de Japón, y su novio Kei Komuro, hablaron juntos a la prensa en el Palacio de Akasaka, Tokio, para anunciar oficialmente su compromiso. El anuncio había sido originalmente planeado para el 8 de julio, pero la pareja decidió posponerlo a raíz de las feroces tormentas que azotaron las prefecturas del suroeste a principios de mes.

Mako y Komuro,  ambos de 25 años, se conocieron hace un lustro, cuando ambos estudiaban en la Universidad Internacional Cristiana de Tokio. Ante la prensa, la princesa confesó que desde el principio se sintió atraída por la sonrisa de Komuro, “que brilla como el sol”, mientras que él definió a la nieta del emperador como una compañera cuidadosa y “tranquila como la Luna”.

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La boda se realizará previsiblemente en otoño de 2018, informó la Agencia de la Casa Imperial, y se espera que asista el emperador Akihito, algo inédito en el Japón moderno. Ese mismo año, el popular monarca anunciará previsiblemente y por deseo propio su retirada, convirtiéndose en el primer Tenno que abdica en 200 años.

El emperador aprobó el matrimonio. El jefe de la Agencia Imperial, Shinichiro Yamamoto convocó a la prensa para anunciar el compromiso de la pareja después de informar al emperador y la emperatriz, así como a los padres de la princesa. Se trata de la primera vez que la princesa Mako y Komuro hablen con los medios de comunicación juntos.

El tradicional ritual de esponsales llamado “Nosai no Gi” sirve para formalizar el compromiso. La boda se celebrará en 2018. El último matrimonio de una princesa japonesa tuvo lugar en octubre de 2014, cuando la Princesa Noriko, hija de un difunto primo del emperador Akihito, se casó con Kunimaro Senge, hijo de un sacerdote sintoísta.

 

CONFUSAS TRADICIONES

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La monarquía de Japón tiene una muy extraña tradición: las princesas de sangre real pierden su título, su estatus y hasta su palacio cuando se casan. Esto significa que Mako se retirará de la Familia Real e iniciará una nueva vida como una simple plebeya.

Esto sucedió con su tía, la princesa Sayako, hace una década, y con todas las hermana del emperador, convertidas en simples ciudadanas sin honores ni títulos. Como tal, deberá trabajar hasta la jubilación, pagar impuestos y criar a sus hijos.

A pesar de que el gobierno japonés “indemnizará” a la princesa para que pueda dar sus primeros pasos como ciudadana común de manera “digna”, deberá hacer unos sacrificios, como el no poder ver con fluidez a su familia, que seguirá viviendo en palacio.

Para preservar su aura mística y cuasi-sagrada, la Casa Imperial evita que la familia del emperador tenga contacto con plebeyos, y ello incluirá a la princesa Mako.

 

QUIÉN ES QUIÉN

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La princesa Mako es la mayor de las hijas del príncipe Akishino. Su novio, Kei Komuro, de veinticinco años, es un antiguo compañero de clase en la International Christian University de Tokio.

Un amante del mar y el esquí, toca el violín y sabe cómo cocinar. Descrito como una persona gentil y de carácter reservado, Komuro tuvo una infancia signada por la prematura muerte de su padre.

Actualmente, Komuro, quien perdió a su padre durante su niñez, vive con su madre y su abuelo en la ciudad de Yokohama, a las afueras de la capital japonesa. Trabaja en un bufete de abogados, y se especializó en derecho comercial en la escuela de diplomacia internacional Hitotsubashi.

El joven conoció a la princesa Mako hace cinco años a través de amigos en común en un restaurante del distriyo de Shibuya, Tokio, hace cinco años, y le habría propuesto matrimonio un año después del primer encuentro.

Hace unos meses, Kei se presentó ante la prensa para confirmar la noticia de su compromiso, pero no dio detalles sobre los preparativos de la boda que, se presume, se celebrará en 2018. Se limitó a decir que será anunciada “cuando sea el momento adecuado”.

Los príncipes de Akishino aprobaron la decisión de Mako y Komuro, sabiendo que ninguna princesa japonesa tiene un futuro prometedor: las mujeres están vetadas para ascender al trono y pierden todos sus privilegios cuando se casan porque, en definitiva, solo pueden casarse con plebeyos, ya que en Japón fue abolida la nobleza tras la Segunda Guerra Mundial.

 

RITUALES IMPERIALES

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La boda, sin embargo, tendrá una gran repercución mediática y se compone de varios rituales cortesanos, ya que se trata de la boda de una nieta del emperador.

Durante la ceremonia llamada “Kokki no Gi”, un mensajero Komuro visitará la residencia del príncipe Akishino, en el distrito de Akasaka, para anunciar oficialmente la fecha de la boda que aún no ha sido establecida.

Una vez que se conozca la fecha del matrimonio, el Consejo Económico de la casa imperial japonesa se reunirá para determinar cuánto el gobierno tendrá que pagar a la princesa Mako. La princesa ya no se considerará más parte de la familia imperial y tendrá que renunciar al título de princesa.

Según la ley japonesa, la cantidad será decidida en una reunión de ocho miembros, incluido el primer ministro japonés. Cuando Sayako Kuroda, la única hija del emperador Akihito y la emperatriz Michiko, se casó con un general en 2005, recibió alrededor de 150 millones de yenes (1,3 millones de dólares).

 

DE PRINCESA MAKO A SEÑORA KOMURO

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En vísperas de la boda, Mako visitará oficialmente los tres santuarios que se encuentran en las propiedades del palacio imperial para pedir la bendición de sus antepasados imperiales, a continuación, tendrá que obedecer a la ceremonia “Choken no Gi”, durante el cual entregará oficialmente su adiós al emperador Akihito y la emperatriz Michiko expresando a su reconocimiento.

Por último, en el día de la boda un mensajero del novio será el encargado de escoltar a la princesa desde palacio en un ritual llamado “Judai no Gi”. El día de la boda, la princesa perderá su título y el tratamiento de “Alteza Imperial” para ser conocida simplemente como la “señora Mako Komuro”.

Según las reglas de la monarquía más antigua del mundo, luchando ahora con la inédita abdicación solicitada por Ahihito, las mujeres tienen prohibido el ascenso al Trono del Crisantemo desde fines del siglo XIX.

Los encargados (o emisarios) de las bodas principescas son por tradición algunos altos funcionarios de la Casa Imperial, encargados, si fuese necesario, de cumplir el rol de “facilitadores” de encuentros, elegidos entre los mejores funcionarios públicos de distintos ministerios del gobierno.

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Creador y autor de Secretos Cortesanos. En Twitter y en Instagram soy @dariosilvad.