Europa

El Castillo de Hetzendorf guarda el horroroso recuerdo de una tragedia imperial

El Castillo de Hetzendorf fue una de las residencias de la Casa Imperial de los Habsburgo, que reinó en Austria hasta 1918. Antes de convertirse en una de las casas imperiales, servía como refugio de caza, pero en el siglo XVII la emperatriz María Teresa decidió remodelarlo para su uso personal.

Pequeño, encantador y eclipsado por el imponente palacio de Schönbrunn, Hetzendorf era uno de los rincones favoritos de los Habsburgo, porque ofrecía más tranquilidad y menos pomposidad que el centro de la corte. Pero como todo buen palacio real, su historia tiene que tener ingredientes trágicos.

Allí murió en 1867 la archiduquesa Matilde, sobrina del emperador Francisco José. Una muerte común habría pasado desapercibida, pero la protagonista tenía apenas 19 años, estaba iniciando su vida adulta, era hermosa y tenía un gran futuro por delante: se hablaba de su matrimonio con el futuro rey Humberto de Italia.

Matilde era toda una princesa rebelde que, al igual que la emperatriz “Sissi”, quería romper las reglas preestablecidas y divertirse tanto como la vida se lo permitiera. Una de las reglas que rompió fue la prohibición de su padre, el archiduque Alberto, de fumar, pero Matilde se las arregló para hacerlo en complicidad con algunas damas de la corte que le proporcionaban cigarrillos.

matilde 2

El 6 de junio de 1867, Matilde estaba con su familia reunida en Hetzendorf, preparándose para asistir a una velada teatral en Viena. La joven se había puesto un vestido de gala -abundando en gasas, sedas y tules- que, como era costumbre, era acondicionado con una solución de glicerina para mantenerlo rígido.

Mientras esperaba a que su familia estuviera lista para salir, Matilde quiso fumar un último cigarrillo a solas, pero de repente apareció su padre, que no toleraba el tabaco. Se dice que la archiduquesa escondió la mano que sostenía el cigarrillo en su cintura y que las cenizas cayeron sobre el vestido. Combinadas con la glicerina, el vestido empezó a arder de inmediato.

La archiduquesa, desesperada, comenzó a correr por la habitación envuelta en llamas. Las damas y los sirvientes intentaron en vano apagar el fuego que consumía el cuerpo de Matilde pero no lograron salvarla. Según los testigos, la archiduquesa se convirtió en una antorcha humana hasta que unos criados lograron apagar las llamas al arrojarla al suelo y enrollarla en una manta.

Nada podía salvar a Matilde. Su cuerpo se encontraba quemado y cubierto de llagas humeantes. Un médico sugirió sumergirla en una bañera de aceite para aliviarle el dolor, lo que no sirvió. Un voluminoso grupo de los médicos más prestigiosos de Viena se presentó ante la corte para asistir a la joven, pero Matilde no pudo resistir el dolor y murió pocos instantes después de ser trasladada al Palacio de Hoffburg.

matilde

Anuncios
This entry was posted in: Europa

por

Creador y autor de Secretos Cortesanos. En Twitter y en Instagram soy @dariosilvad.