Crónica

El príncipe quiere ser rey: Margarita II de Dinamarca, acusada por su marido de “burlarse” y faltarle el respeto

El príncipe Enrique de Dinamarca acusó a su esposa, la reina Margarita II, de haberle faltado el respeto al no haberle otorgado el título de “Kongegemal” (rey consorte), en una entrevista de que la hoy se publicaron algunos fragmentos. “Mi mujer no me ha dado el respeto que una esposa normal debe darle a su cónyuge. Me ha fallado”, declaró Enrique en una entrevista exclusiva con la revista “Se og Hor”, que adelantó algunos fragmentos del texto que saldrá publicado el miércoles.

Las declaraciones del príncipe, de 83 años y que en enero de 2016 abandonó sus obligaciones como consorte para retirarse a un segundo plano, llegan días después de que la Casa Real danesa confirmase que sus restos no descansarán con los de su esposa en el sarcófago doble construido en la catedral de Roskilde, en el este de Dinamarca. “Si ella quiere que yo sea a su lado, debe convertirme en Rey Consorte. Punto”, dijo el príncipe.

Según explicó entonces la portavoz de esta institución, Lene Balleby, la decisión de Enrique obedece a la conocida insatisfacción con su rol en la familia real y con su título, aunque sí será enterrado en Dinamarca, en un lugar aún por determinar. “Las tradiciones son importantes para todas las monarquías así que esto se sintió bastante violento”, dijo Lars Hovbakke Soerensen, experto en historia danesa. “Esta es la culminación de sus quejas del pasado … una manera de decirle a los daneses y a Dinamarca, ‘gracias pero no gracias’”, dijo Hovbakke Soerensen.

Margarita IItiene un sarcófago especialmente diseñado para ella en Roskilde, a 35 kilómetros de Copenhague, donde descansan los restos de la familia real danesa desde 1559.

Es ella la que se burla de mí. No me he casado con la reina para ser enterrado en Roskilde (donde yacen los reyes daneses desde hace siglos). Mi mujer ha decidido que quiere ser reina y eso me alegra. Pero como persona debe saber que si un hombre y una mujer están casados, son iguales”, agregó el príncipe. El príncipe consorte, con quien Margarita se casó en 1967 tras haber conocido a este noble de origen francés cuando era diplomático en Londres, rechazó sin embargo un posible divorcio y resaltó el amor mutuo que existe en la pareja.

La Casa Real danesa sigue la tradición de otros países europeos, que no otorgan el título de rey al esposo de la reina, sino solamente el de príncipe o príncipe consorte, un papel en el que Enrique nunca se ha sentido del todo cómodo, lo que ha originado periódicas reclamaciones, con las consiguientes burlas en medios daneses. Nacido en 1934, Enrique era un conde de la baja nobleza francesa que obtuvo el título de Príncipe de Dinamarca, con el tratamiento de ‘Su Alteza Real’ cuando se casó en 1967 con Margarita, la hija y heredera del rey Federico IX.

En 2016 Margarita II elevó a Enrique al rango de “Príncipe Consorte”, al que renunció meses después.

En respuesta a ese “menosprecio” que dice recibir de parte de su familia, la semana pasada Enrique anunció que no desea ser enterrado junto a su esposa en la Catedral de Roskilde diciendo que está descontento por no haber sido reconocido nunca como su igual. “No es un secreto que el príncipe durante muchos años ha estado descontento con su papel y el título que se le asignó en la monarquía danesa. Este descontento ha aumentado más y más en los últimos años”, dijo Lene Balleby al periódico BT.

El príncipe Enrique se retiró el año pasado de la vida pública y renunció al título de príncipe consorte. Desde entonces ha participado en pocos eventos oficiales y pasado gran parte del tiempo en su viñedo privado en Francia, aunque aún está casado con la reina y oficialmente viven juntos.

Durante años, Enrique ha solicitado un trato igual al de su esposa (deseando ser “Su majestad el rey de Dinamarca”), a lo que la reina no respondió. “Para el príncipe, la decisión de no ser enterrado junto a la Reina es la consecuencia natural de no haber sido tratado de la misma forma que su esposa, de no tener el título y el papel que él deseaba”, afirmó la vocera real.

Un referéndum propició el cambio en la constitución danesa en 1953 que permitió una sucesión femenina, lo que abrió el camino para que Margarita (una de las tres hijas de Federico IX) se convirtiera en monarca. Pero incluso antes de que eso ocurriera, Enrique no se habría convertido en rey. “No es sólo una opinión extraña, esto no tiene sentido”, opina el experto en monarquía danesa Søren Jakobsen. “Fue ella quien heredó la posición de su padre, así que ¿cómo podía burlarse de él?”.

Al morir su suegro, Federico IX, en 1972, Enrique mantuvo su título de ‘príncipe’, que no varió tras la entronización de su esposa. En la historia reciente, solo el esposo de la reina Victoria tuvo un título de importancia, el de “Prince Consort”, mientras los esposos de las reinas Guillermina, Juliana y Beatriz de Holanda se han conformado con ser “príncipes de Holanda”.

En el caso del esposo de la reina Isabel II de Inglaterra, Felipe, recibió al casarse el título de duque de Edimburgo y su esposa lo elevó al rango de príncipe solamente diez años después de su vida. Según el derecho común en la Edad Media, cuando los esposos adquirían el título de su esposa si este era más importante que el propio, como sucedió en el caso de Juana I de Castilla y Felipe de Habsburgo y, por última vez, en el siglo XIX, cuando Isabel II de España dio a su esposo el título de “Rey consorte”.

Enrique puso a la Casa Real en un aprieto en 2002 al marcharse a su retiro francés después de que en la recepción de Año Nuevo, estando enferma la reina, fuera anfitrión el príncipe heredero Federico. Esto lo hizo sentirse “inútil” y “relegado” y motivó que no asistiera a la boda de Guillermo y Máxima de Holanda. Los rumores de divorcio, lucha de poder o depresiones se cerraron meses después con una sesión fotográfica de la familia, aunque Enrique no pudo evitar el nombre de “príncipe llorón” en la prensa.

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