Historias

Mitad reina, mitad prisionera: la vida de la reina Nazli de Egipto

A pesar de vivir cubierta de joyas, rodeada de criadas y de ser catalogada como “la reina más hermosa del mundo”, Nazli de Egipto (1894-1978) no fue una mujer feliz. En 1919 se casó con Fuad I, rey de Egipto, sobrano de Nuhia, de Kordofan y de Darfur y descendiente de Mehemed Ali, fundador de la dinastía turco-albanesa, quien la vio por primera vez durante una función de ópera. Su vida parecía prometedora, pero terminó siendo una experiencia amarga.

Mujer de fuerte carácter, apasionada y muy hermosa, Nazli Sabri no pudo rechazar la propuesta matrimonial de un rey, pero una vez superada la noche de bodas, llegó la oscuridad. La reina fue enviada a un harén de estilo otomano donde debió someterse a un estilo de vida anticuado que no estaba en consonancia con su educación y su cultura. Fue la última reina del último harén del siglo XX.

La corte de la dinastía de Mohammed Alí en Egipto fue la más esplendorosa de Oriente Medio durante la primera mitad del siglo XX. Pero en el harén, la primera “reina” egipcia desde Cleopatra no tenía nada para hacer más que estar bien vestida, perfumada y enjoyada esperando que el rey Fuad solicitara su presencia y, durante unas horas, fuera objeto de su cariño. Durante el resto del tiempo, nadie en palacio podía mirar a los ojos a la reina, visitar o incluso dirigirle la palabra, salvo aquellas personas a las que el rey Fuad considerara lo suficientemente respetables.

LA SOLEDAD DEL HARÉN

Mitad reina, mitad esclava

Nazi junto a su nuera, la reina Faridah, y su hijo Farouk I.

Solo una vez el rey Fuad permitió que un hombre entrara en su harén, cuando la reina Nazli dio a luz a su primer hijo, el príncipe heredero Farouk (1920-1965). Fuad, un padre feliz, dijo que el bienestar de su querida esposa y la salud del bebé eran más importantes que las tradiciones y las costumbres, profundamente arraigadas en la corte egipcia, y ordenó a su propio médico que entrara en el harén y asistiera a la parturienta.

Más allá de aquellos rayos de sol, el aburrimiento en el harén era absoluto. La reina Nazli tuvo posteriormente cuatro hijas (a quienes solo podía ver una hora al día) y solo salía del palacio dos o tres veces al año, para ocasiones muy especiales, cubierta de pies a cabeza con espesos velos. La prensa occidental rara vez la retrató como anfitriona del palacio durante la visita de algún jefe de Estado extranjero o una ceremonia real. En otros casos, Nazi solo podía mirar a través de un mirador velado que separaba el harén del mundo real.

nazli 3

El rey Farouk acompañado de toda su familia en 1941

Las ocupaciones favoritas de la reina, la pesca y la fotografía, sólo podía llevarse a cabo en la seguridad de los jardines del palacio y los jardines y lo único que podía compensar esta reclusión forzada fue la devoción de su marido. A pesar de no poder deponer las arraigadas costumbres reales, rey Fuad estaba apasionadamente enamorado de su hermosa y joven esposa.

El harén egipcio, para mayor desgracia, era un hervidero de chismes, envidias y rivalidades. Allí Nazli vivía las veinticuatro horas rodeada por una enorme corte de damas de honor y niños del servicio, pero los hombres adultos estaban vetados. La reina compartía su soledad con mujeres de todo tipo que estaban al servicio exclusivo del rey y no podían salir de allí jamás. Aunque la misión de Nazli era dar hijos al rey, las demás mujeres del harén lo tenían prohibido y aquellas que quedaran embarazadas eran sometidas a una operación para abortar de la que rara vez sobrevivían.

ENFRENTAMIENTOS FAMILIARES

nazli 1

Boda de la princesa Fawzia, hija mayor de la reina Nazli

En los últimos años del rey Fuad la relación del matrimonio sería tan tempestuosa que el monarca ordenó que fuera encerrada en sus aposentos del palacio de Kubba, donde residían. Al morir el rey y ser coronado el príncipe Farouk (1920-1965) como el último rey de Egipto, en 1936, surgieron noticias de que Nazli se casó secretamente, contra la voluntad de su hijo, con un alto funcionario de la corte. Más tarde, se distanció definitivamente de Farouk por el apoyo que la reina dio al matrimonio de su hija menor, la princesa Fathia, en contra del deseo del rey.

Acostumbrado a obtener sin resistencia todo lo que anhelaba, sus caprichos y sus ambiciones, Farouk no pudo soportar la conducta de su madre y reaccionó retirándole todos sus títulos, honores reales y bienes. “Yo estoy segura de que Faruk no goza de todas sus facultades mentales”, dijo Nazli. “La guerra que me ha hecho a mí injustamente, así como a sus hermanas, es la mejor prueba. Yo había advertido con angustia desde hace muchos años que mi hijo carecía de equilibrio“.

Acompañada por la princesa Fathia, Nazli abandonó Egipto para siempre en 1950. Viajó a Roma y posteriormente viajó a los Estados Unidos, donde se convirtió al catolicismo y adoptó el nombre cristiano de Mary Elizabeth. Después de perder toda su fortuna, finalmente se trasladó a una pequeña habitación en Westwood, el distrito más pobre de Los Ángeles, donde murió en 1978. Dos años antes, había sufrido el último golpe, el de sepultar a querida hija menor, Fathia, quien había sido asesinada por su marido.

reina nazli 2

Anuncios