Victoria Eugenia de España: ¿Una reina por elección popular?

En 1905, el rey Alfonso XIII de España tenía veinte años y era el “soltero de oro” de Europa. La búsqueda de una esposa para el joven monarca alimentó las febriles especulaciones de la prensa europea y los ciudadanos de a pie comentaban por todas partes sobre la posible futura reina.

En Madrid, el diario monárquico “ABC” hizo una encuesta popular en la que se preguntaba “¿Quién será la futura reina de España?” y adjuntaba retratos y datos biográficos de varias princesas solteras y en edad de casarse.

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La lista incluía a cuatro princesas inglesas -Ena de Battenberg, Beatriz de Sajonia-Coburgo, Patricia de Connaught y su hermana, Margarita-, una princesa francesa y varias princesas alemanas, como Victoria Luisa, hija del káiser alemán, Wiltrude de Baviera, Olga de Hannover y Maria Antonia de Mecklemburg.

La encuesta se hizo inesperadamente popular y los madrileños compraban las boletas de votaciones en las tiendas, oficinas del gobierno, clubes, cafés y hasta en los más humildes almacenes. A Alfonso XIII el asunto le parecía tan divertido que, cuando iba a desayunar, tomaba el periódico del día y se preguntaba: “¿Hoy con qué princesa me casan los periódicos?”

En una época en que las plebeyas ni soñaban con casarse con reyes, el monarca español tenía que elegir una esposa de sangre azul y para ello viajó a Londres, donde conoció a varias princesas. Se trataba de la primera vez que un rey español viajaba a Inglaterra desde que su antepasado Felipe II estuvo casado con la reina inglesa María Tudor.

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Las princesas Margarita y Patricia de Connaught

 

Alfonso XIII permaneció siete días de de recepción en recepción, como huésped del rey Jorge V en el palacio de Buckingham. Allí tuvo la oportunidad de conocer a la princesa Patricia de Connaught, sobrina del rey inglés, a quien todos soñaban con ver convertida en reina de España.

En una recepción, le fueron presentadas todas las princesas solteras de la corte británica, pero Alfonso XIII se fijó en la que menos chances tenía, una jovencita de dieciocho años llamada Ena, princesa de Battenberg, la menor de las nietas de la reina Victoria de Inglaterra. Incapaz de recordar su nombre, Alfonso pidió que se invitara nuevamente a “aquella princesa de cabellos claros”.

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El último encuentro de la pareja fue durante un baile en el palacio de Buckingham. “Espero que no me olvides”, le dijo Ena. Y no lo hizo. De regreso en Madrid, Alfonso XIII le informó a su madre que estaba enamorado y, aunque a la reina madre no le cayó bien la noticia (digamos que le cayó fatal), el rey siguió con sus planes.

La verdad es que la reina madre se opuso ferozmente a que su adorado hijo se casara con Ena. Quería como nuera a una princesa de la muy antigua, muy católica y muy tradicional casa de Habsburgo (de donde ella misma provenía) y no con una Battenberg, cuyo linaje estaba repleto de matrimonios morganáticos. La reina madre incluso ya tenía todas sus fichas puestas en su sobrina, la archiduquesa Gabriela de Austria, a la cual Alfonso XIII no prestó atención alguna.

Sin saber que el compromiso del joven Alfonso de Borbón con Ena ya estaba sellado, la prensa madrileña se deshacía en elogios hacia la “reina por elección”: “No estará de más decir que la princesa Eugenia es de las personas más gratas en las altas esferas palatinas”, escribía el “ABC”, que elogiaba “su belleza, sus bondades y su cualidad de católica”. Según este diario, la madrina de la princesa, la emperatriz Eugenia de Francia, había regalado a Alfonso XIII un retrato para que la conociera mejor.

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Mientras tanto, el diario un cronista del “La Época” decía de Victoria Eugenia:Tiene un carácter verdaderamente angelical, y es dulce y simpática en extremo. Con su cabellera rubia, graciosamente peinada, su rostro redondo, de finísimo cutis, sus ojos soñadores y su cuerpo fino, bien proporcionado, de formas esculturales, es un verdadero tipo de belleza. Es, además, muy amable y bondadosa, cualidades que refleja en su constante sonrisa…

Una mañana de septiembre de 1905, el rey leyó en el “ABC” los resultados de la votación popular: los españoles preferían como reina a Victoria Eugenia de Battenberg, quien con 18.427 votos superó a su prima “Patsy” de Connaught. Se comenta que el joven Alfonso leyó con satisfacción el resultado de esta encuesta, pero nunca se sabrá hasta qué punto la opinión popular influyó en su decisión. La boda se celebró tan solo ocho meses más tarde en Madrid.

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