Francia

Cuando los reyes hacían la guerra y el amor pero no se bañaban

A pesar de su absoluta carencia de agua y jabón, Enrique de Borbón, rey de Navarra y Francia (1553-1610), fue un verdadero seductor. Para cuando había superado la cuarentena, ya era conocido como el “Vert-Galant”, o el “Viejo Verde”, a causa de sus numerosas aventuras amorosas con chicas muy jóvenes y de cualquier estrato social.

Su esposa legal, Margot de Valois, se había enterado de que su marido legal vivía como un hombre soltero y llevaba a su cama a damas de la corte (jóvenes, por supuesto) y campesinas por igual. Entre ellas se encontraba “la belle” Corisande, una legendaria viuda que se comportaba como si fuera la reina.

Más que por sus frecuentes amoríos, Enrique de Borbón era famoso porque no se bañaba nunca y sus amantes caían ante sus pies (literalmente) a causa de su olor; y la más famosa de sus mujeres, Gabrielle d’Estrées, le afirmaba a que tenía suerte de ser rey, porque sin eso ella no lo hubiera podido aguantar a causa de que él “olía como la carroña”.

enrique iv 2

Enrique de Navarra fue el primer Borbón que reinó en Francia

Nos encontramos en los últimos años del siglo XVI y la Dinastía de Valois se había extinguido. Terminado el largo conflicto dinástico y religioso, Enrique de Navarra fue coronado Rey de Francia (con el nombre de Enrique IV) y se encontró ante la necesidad de afianzar su posición y la de su propia dinastía en Francia.

Para ello necesitaba una esposa y herederos legítimos. Mientras se deshacía en promesas de matrimonio a su amante, Gabrielle d’Estrées, a quien había entregado títulos, joyas y honores, y a cuyos hijos había legitimado como “hijos de Francia”, el papa Clemente VIII se mostraba renuente a declarar nula la unión entre Enrique y su esposa legítima.

Siga leyendo: La leyenda de Margot, la fogosa reina de Francia y Navarra

Alejada de su esposo desde hacía más de una década, Margot estaba demasiado entretenida con sus propias aventuras sexuales como para no dejarse repudiar por el rey. Le comunicó a su marido, sin embargo, que estaría dispuesta a aceptar la nulidad del matrimonio con la condición de que Enrique IV se casara con una mujer digna de ser reina.

Segun Margot, su sucesora debía ser una princesa europea, católica piadosa, de sangre real, una virgen sin pasado sentimental y una vida sin mancha alguna. En la lista, por supuesto, no había lugar para Gabrielle, a quien Margot calificó abiertamente como “una fulana de mala vida”.

margot de valois

Margot de Valois nunca olvidó la impresión que sintió en su noche de bodas al descubrir que su marido olía “a pies y a ajo”

Cuando aquella “fulana” murió inesperadamente, Margot se dejó convencer: aceptaría la anulación del matrimonio a cambio de una lujosa residencia en París, un papel oficial en la corte, el pago de todas sus deudas y el título vitalicio de reina.

El divorcio se selló en 1599 y unos años más tarde, después de más de dos décadas fuera de Francia, Margot regresó a París, donde fue recibida con grandes honores por Enrique IV y su nueva esposa, María.

Se inició entonces una genuina amistad entre Enrique IV y su ex esposa, pero la armonía casi se rompe cuando ella empezó a manifestar celos hacia su reemplazante, la fkorentina María de Médicis, cuya fortuna era absolutamente necesaria para reconstruir Francia.

La reina, rechoncha, torpe, amante de los pasteles y los dulces, pertenecía a una antigua familia de mercaderes florentinos que había dado ya numerosos príncipes y Papas a Europa.

Los franceses la llamaban con desprecio “la gorda banquera”. Con el beneplácito del Papa, la boda se celebró en 1600 y, tras la noche de bodas, la reina María dijo haber quedado “terriblemente perfumada” por el olor de las axilas de su esposo. Margot, por su parte, nunca olvidó la impresión que sintió en su noche de bodas al descubrir que su marido olía “a pies y a ajo”.

maria de medici

María de Médicis dijo haber quedado “terriblemente perfumada” por el olor de las axilas de Enrique IV.

Anuncios
This entry was posted in: Francia

por

Creador y autor de Secretos Cortesanos. Sigame en Instagram: @secretoscortesanos