El día que un archiduque austriaco se casó con un duque español

Desde hace mucho tiempo existen lo que se llaman “bodas por poderes”, una celebración nupcial en la que uno de los dos contrayentes no puede estar presente en el lugar y la fecha fijada para la unión.

Esta era una práctica muy común entre las dinastías europeas del Renacimiento, cuando los novios generalmente vivían en diferentes países y, por alguna razón, se hacía imposible que el novio o la novia estuvieran presentes.

Sucedía que, muchas veces, el embajador de su país representaba a la princesa que se iba a casar o algún noble representaba al novio. Esto pasó, por ejemplo, en 1554, cuando era urgente que el rey Felipe II de España se casara con la reina María Tudor de Inglaterra. Como no podía llegar a tiempo para la boda, se realizó “por poderes” y el rey fue representado por el conde de Egmont.

Aquel noble, al llegar la noche, fue escoltado hasta la habitación de la reina María para cumplir públicamente con la tradicional costumbre (al fin, los recién casados debían sellar definitivamente su unión al acostarse juntos). El conde de Egmont se acostó en la cama con la reina, aunque estaba vestido de pies a cabeza con su armadura porque, como es lógico, no tenía poderes para mayores intimidades.

El Papa bendice una boda entre hombres

isabel y alberto
(Isabel Clara Eugenia de España y Alberto de Austria)

Las anécdotas sobre este tipo de bodas podían llegar a ser muy curiosas, como la que sucedió en 1598. Este año, el rey Felipe III pactó el matrimonio de su hijo y heredero, el príncipe Felipe, con la archiduquesa Margarita de Austria, prima suya. Al mismo tiempo, se arregló la boda entre la infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, con el archiduque Alberto, también primo de la novia.

Felipe II murió en el transcurso de los dobles preparativos nupciales, por lo que era absolutamente necesario adelantar las bodas y, de este modo, evitar que con el rey muerto se rompieran sus acuerdos diplomáticos.

felipe iii margarita
(Felipe III de España y Margarita de Austria)

Debido al luto cortesano, ni el nuevo rey español, Felipe III, ni su hermanastra Isabel Clara Eugenia pudieron viajar para casarse. La boda de Margarita con Felipe III se celebró en Italia el 18 de abril de 1599, pero como el novio no pudo estar presente, fue representado por el archiduque Alberto, primo de Margarita.

Lo curioso llegó después cuando el Papa Clemente VIII tuvo que casar al archiduque Alberto con su novia ausente, representada por un noble español de muy alta alcurnia, Don Antonio Fernández de Córdoba y Cardona, duque de Sessa.

Habrá sido una escena muy curiosa para todos los presentes: tomados de la mano, arrodillados ante el altar de la Catedral de Ferrara, el archiduque austríaco y el duque español, recibieron la bendición papal antes de ser declarados “marido y mujer“.

 

 

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