Gran Bretaña

El 20 de junio de 1837: Guillermo IV, el más impopular de los reyes británicos, murió hace 180 años

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Durante mucho tiempo, antes de ser rey, Guillermo IV fue ridiculizado por todos: la corte, el gobierno y hasta su familia. Fue considerado el más maleducado, irritante y vulgar de los reyes ingleses. Coronado Rey a los 65 años, en 1830, había pasado toda su vida exclusivamente dedicado a jugar, comer, beber y satisfacer sus deseos más bajos.

Siempre mantuvo una pésima relación con su padre, el rey Jorge III, respetuoso de la institución familiar, quien le reprochaba sus aventuras sexuales con señoritas de toda condición social. Su hermano mayor, el rey Jorge IV, lo detestaba a causa de su falta de cultura y refinamiento.

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Su relación con su madre, la reina Carlota, no fue buena tampoco. En honor a la verdad, la relación fue malísima: “Solo deseaba que la maldita perra vomitara su alma hacia las alturas“, confesó Guillermo. “En ese caso, todos habríamos tenido un poco de paz en la casa“.

Durante su juventud se enamoró de una actriz llamada Dorothy Jordan, con la que tuvo la escandalosa cifra de diez hijos ilegítimos, y nunca demostró interés en sus obligaciones reales hasta que, ya en los cincuenta, notó que estaba muy cerca del trono.

A los veinte años envió desde Alemania una desagradable carta a su hermano en la que se quejaba desesperadamente de la falta de mujeres con las que mantener relaciones y decía que se vería forzado a “poner a una mujer cualquiera de la ciudad contra la pared o a tomar una en medio de un desfile”.

En la misma carta, Guillermo brindaba “por Inglaterra y por todas las muchachas de Westminster, al menos por aquellas que no me abofetearon ni me pegaron la sífilis…”. En 1818, el Parlamento lo convenció de dejar a su amante para casarse con una princesa y tener hijos. La elegida fue Adelaida de Sajonia-Meiningen, a la que un contemporáneo definió como “sin dudas la mujer más fea de sus dominios”.

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Cuando llegó el momento de su coronación, en 1830, Guillermo IV era un hombre goloso, obeso y con frecuentes estallidos de ira. Bebía sin límites y eructaba en los banquetes de Estado. Durante mucho tiempo había sido ridiculizado por todos (la corte, la nobleza, su familia incluso), y todos se reían a sus espaldas con el apodo que se le había impuesto: “Coconut”, por la forma ovalada de su cabeza.

La reina Adelaida no tuvo hijos sobrevivientes (su única hija había fallecido a la edad de cuatro meses), por lo que el 20 de junio de 1837, al fallecer Guillermo, fue su sobrina la heredera de la corona. La princesa Victoria reinaría durante los siguientes 64 años.

 

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