Francia

La “silla voladora”, un burdel privado y otros caprichos del mujeriego Luis XV

Para cuando Luis XV (1710-1774) llegó al trono de Francia, en 1715, el magnífico Palacio de Versalles construido por su abuelo, el “Rey Sol”, ya se había convertido en un reino gobernado por las grandes favoritas reales. La amante del rey era una figura institucionalizada y (ya fuese alguna de las hermanas Mailly-Nesle, Madame de Maintenon o Madame du Barry) imperaba en Versalles sin recato.

En aquella época, los matrimonios reales se orquestaban en función de las necesidades de la política internacional y el hecho de que la princesa candidata le gustara al rey era un accesorio y no una necesidad. Para eso existía la figura de la “maîtresse en titre”, algo así como una amante oficial elegida por el rey y reconocida como tal por todos. Incluso la reina consorte debía procurar mantener buenas relaciones con la favorita.

A la “maîtresse en titre” se la introducía en la corte como dama de honor de la reina o un título semejante, pero todo el mundo sabía exactamente lo que era: la mujer a la que amaba el rey y con la que hacía vida marital en palacio. Las amantes fueron mujeres sensibles, inteligentes, atractivas, ambiciosas, cultas, refinadas, elegantes, de conversación brillante, distinguidas, sensuales… Y todas dejaron su huella.

Marie-Anne_de_Mailly-Nesle

Cuando Luis XV fue coronado, mientras la reina María Lecszynska se dedicaba a dar a luz un hijo tras otro, retirada de la vida cortesana y destinando su tiempo a la educación de sus niños y a la oración, llegó el turno de Madame de Pompadour, la amante real más influyente que conoció la vieja Francia. “Sacrificaría mi vida por complacerlo…”, decía ella.

La tercera favorita fue Marie-Anne de Mailly-Nesle, Duquesa de Châteauroux (1717-1744), para quien Luis XV hizo instalar en 1743 una curiosa “Silla Voladora” en Versalles.

La misma era utilizada por la duquesa para llegar a las habitaciones del rey en el tercer piso del palacio real sin ser vista por nadie. El mecanismo (antepasado del ascensor) fue construido en el siglo XVIII por el Conde de Villayer y Luis XV encargó su construcción a Blaise-Henri Arnoult, un talentoso mecánico de París.

Chaise-Volante

Cuando la pasajera se sentaba en la silla voladora, esta, mediante un mecanismo de poleas y contrapesos, ascendía hasta los aposentos donde la esperaba el rey. Esta innovación seguía la idea que Luis XV había tenido anteriormente para su Castillo de Choisy, donde un sistema de carga hacía llegar la comida directamente desde las cocinas hasta el despacho del rey.

En cuanto a promiscuidad, Luis XV se encargó de superar a su abuelo, el “Rey Sol”, y este artefacto no fue su único capricho destinado a satisfacer sus deseos. Así, además de la compañía de sus sucesivas y fogosas favoritas, el “Bienamado” dispuso de un verdadero “burdel real” en una modesta casa comprada al señor Jean-Michel-Denis en Versalles.

La ubicación de esta casa interesó mucho al rey, ya que estaba situada detrás de la residencia de los Guardias, con la cual se comunicaba por una pequeña puerta que per-mitía acceder de incógnito a la casa de Cremen. La reina María y Madame Pompadour (la prenúltima favorita del rey) ignoraban su existencia.

Bautizado como Le parc aux cerfs («El parque de los ciervos») allí el rey contaba con un surtido grupo de jovencitas que desde la adolescencia sólo tenían un único cometido: estar siempre dispuestas a satisfacer al monarca. Cuando cumplían los dieciocho años, eran recompensadas con su matrimonio con un caballero de la corte.

Por si todo ello fuera poco, Luis XV contaba con la asistencia exclusiva de un «Intendant des Menus-Plaisirs», o “encargado de los placeres”, cuya misión consistía en organizar los encuentros íntimos del monarca con las concubinas, lo que incluía tener a su disposición los mejores vinos y manjares.

Uno de los grandes “placeres” que le proporcionó este cortesanos fue Jeanne Becú, una jovencita que se dedicaba a mimar a los caballeros de la alta sociedad y era reconocida por su increíble belleza. Después de acostarse con ella, el viejo Luis XV la presentó a todos como su amante oficial, Madame du Barry.

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Creador y autor de Secretos Cortesanos. En Twitter y en Instagram soy @dariosilvad.