Month: junio 2017

La muerte de la madre de Nerón: una serie de eventos desafortunados

“¡De Agripina y de mi solo puede nacer un monstruo y una peste para el Estado!”, exclamó Domicio Enobardo, un distinguido miembro del Senado Romano, cuando su mujer, Agripina, dio a luz a un niño. Y estaba en lo cierto. El bebé nacido aquel 15 de diciembre del año 37 d.C., bautizado Lucio Domicio Enobardo, se convertiría en uno de los emperadores más crueles de la Antigua Roma y la fama de su crueldad llega hasta nuestros días cada vez que evocamos su nombre: Nerón. Obsesionada por que su hijo llegara al trono, Agripina consultó al astrólogo Barbilo, quien le profetizó: “Tu hijo será emperador. Pero cuando lo sea, asesinará a su madre”. La ambiciosa mujer, que llegaría a ser amante, madre, esposa, hermana y sobrina de emperadores, respondió fríamente: “Que me asesine entonces”. Agripina no dudó en eliminar a todo aquel que se interpusiera entre su hijo y el trono de Roma, recurriendo incluso al asesinato por envenenamiento. Tampoco dudó en recurrir a las más depravadas prácticas para escalar posiciones, como mantener relaciones sexuales …

La infanta Margarita Teresa de España, sobrina de su esposo y prima hermana de su madre (!)

La costumbre de casarse con familiares cercanos causó serios problemas a la Casa de los Austria, que reinó en España hasta 1700. Uno de los casos más curiosos fue el de la infanta Margarita Teresa (1651-1673), hija del rey Felipe IV y de la archiduquesa Mariana de Austria. La infanta fue esposa de su tío (el emperador Leopoldo, hermano de Mariana), sobrina de su padre (porque Felipe IV era tío de Mariana), tía y prima hermana de sus hijos (porque se casó con su tío) y sobrina y prima de su madre. Y la lista puede seguir…

El día que un archiduque austriaco se casó con un duque español

Desde hace mucho tiempo existen lo que se llaman “bodas por poderes”, una celebración nupcial en la que uno de los dos contrayentes no puede estar presente en el lugar y la fecha fijada para la unión. Esta era una práctica muy común entre las dinastías europeas del Renacimiento, cuando los novios generalmente vivían en diferentes países y, por alguna razón, se hacía imposible que el novio o la novia estuvieran presentes. Sucedía que, muchas veces, el embajador de su país representaba a la princesa que se iba a casar o algún noble representaba al novio. Esto pasó, por ejemplo, en 1554, cuando era urgente que el rey Felipe II de España se casara con la reina María Tudor de Inglaterra. Como no podía llegar a tiempo para la boda, se realizó “por poderes” y el rey fue representado por el conde de Egmont. Aquel noble, al llegar la noche, fue escoltado hasta la habitación de la reina María para cumplir públicamente con la tradicional costumbre (al fin, los recién casados debían sellar definitivamente su …

Un rey “king sized”

Enrique VIII, de la Casa de Tudor, fue coronado Rey de Inglaterra un 24 de junio de 1509. Fue famoso por sus muchas esposas, pero también lo fue por su corpulencia. Era un verdadero gigante para la época (medía 1,88 m) y el hombre más alto de la corte Tudor. Cuando llegó al trono, a los 17 años, era un joven rubio, musculoso y muy atractivo. Fue definido como “un adonis” y las muchachas suspiraban al verlo sudar durante las competiciones deportivas. En su juventud, el seductor Enrique VIII usaba una armadura que tenía 81 cm. de pecho y pesaba 9 kilos. Al cumplir 40 años empezó a engordar y enfermó de diabetes y gota. Comía hasta 13 platos de comida y 10 pintas de cerveza por día, lo que sumaba un total de 5.000 calorías diarias. Al morir pesaba 145 kilos. Dados su poder y su carácter tiránico, sin dudas este rey de Inglaterra habrá sido un hombre muy intimidante.

El emperador que tenía miedo a dormir solo

Pedro el Grande, zar de Rusia (1672-1724) era un hombre culto, valiente, inteligente y de una altura formidable. Se sabe que su último acto de vida fue muy heroico, al arrojarse sin temor a las heladas aguas del mar de Finlandia para rescatar a unos soldados que corrían el riesgo de morir ahogados. Todo un héroe que, sin embargo, fue siempre un hombre de grandes temores e inseguridades. Atormentado toda su vida por los penosos recuerdos de su infancia, Pedro siempre necesitó de la compañía de otra persona para sentirse seguro en las noches mientras trataba de dormir. Noche tras noche buscaba que otro ser humano le diera calor y seguridad, y si no encontraba una mujer, le pedía a cualquiera que estuviera cerca, ya fuera oficial del ejército, noble o sirviente, que se metiera con él en la cama y lo abrazara hasta el amanecer. Al ver que la noche caía y no había nadie a su lado, el emperador se entregaba a atroces crisis de pánico acurrucado en posición fetal.

Pío XII, el Papa de las mil y una obsesiones

El tímido y retraído Eugenio Pacelli (1876-1958) fue coronado en 1939 con el nombre de Pío XII y llegó a convertirse uno de los papas más acomplejados y obsesionados de la historia del Vaticano. Con su actitud enfermiza y paranoica daba verdaderos dolores de cabeza a sus médicos y ayudantes. Hipocondríaco incorregible, padecía de colitis y gastritis, y agregaba a la lista muchas enfermedades que sólo existieron en su imaginación: dolor de muelas crónico, arritmias, cólicos, anemia… etc. Y además se cepillaba los dientes muchas veces por día.