Gran Bretaña

⚡ La “Lady Di” del siglo XVIII (que tampoco pudo ser Reina de Inglaterra)

Tras la muerte del rey Jorge I de Inglaterra y la coronación de su hijo, Jorge II, en 1727, los consejeros reales se propusieron buscarle una esposa idónea al nuevo heredero, Federico Luis, príncipe de Gales, que tenía 20 años.

Su abuelo, Jorge I, se había ganado el desprecio de los ingleses porque llenó la corte de amigos y funcionarios alemanes. Su esposa era alemana, sus hijos habían nacido en Alemania y hasta sus amantes eran alemanas, por lo que los ingleses se mostraron interesados en que Federico Luis desposara a una mujer de pura sangre inglesa.

Apareció entonces en escena una histórica dama de la Corte de los Estuardo, lady Sarah, duquesa de Marlborough (1660-1744), la vieja amante y manipuladora de la reina Ana, quien convenció a los consejeros reales de que su nieta era la candidata ideal para el heredero del trono.

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Rubia, de rostro angelical, ademanes muy delicados y dueña de una gran pasión por el arte, la nieta de la duquesa de Marlborough se llamaba Diana Spencer y parecía ser la Princesa de Gales perfecta para un príncipe descarriado por causa de la falta de cariño familiar. Nacida en 1710, era la hija más pequeña de Charles Spencer, duque de Sunderland, y de lady Anne Churchill.

Como descendiente de un hijo ilegítimo del rey Carlos II y por su parentesco con las casas nobles más importantes de Inglaterra, la “Lady Di” del siglo XVIII ofrecía a la Corona la dosis perfecta de sangre noble inglesa, y especialmente del refinamiento inglés, cosas que tanto necesitaba la Corona después de un par de reyes brutos y absolutamente desinteresados por todo lo concerniente de la vida inglesa.

Pero el noviazgo no estaba destinado a funcionar. Primero, por la negativa del primer ministro Walpole. Tras concretar su compromiso con el duque de Bedford, la frágil Diana murió de tuberculosis a los veinticinco años de edad.

Diana_Russell,_Duchess_of_Bedford

 

La inesperada muerte hizo que su abuela casi enloqueciera de dolor, aunque su fortaleza le permitió afrontar la prueba y seguir siendo, durante un tiempo más, la mujer más poderosa de Londres. Federico Luis terminó casado con una princesa alemana, para disgusto de todos, y apenas se casó su padre lo expulsó de la Corte. Murió antes de llegar a ser rey.

Desde su palacio londinense, Marlborough House, Lady Sarah continuó moviendo los hilos de la vida cortesana en general y la vida de la familia Spencer en particular, así como había controlado la existencia de la vulnerable reina Ana.

Durante las siguientes décadas, hasta su muerte en 1744, la anciana duquesa trató de llevar a varios miembros de su familia al trono de Inglaterra sin lograrlo jamás. Esta ambición sólo se cumplió en 1981, cuando su descendiente -otra rubia Lady, también llamada Diana Spencer- se casó con otro príncipe de Gales, Carlos, el actual heredero del trono.

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