Historias

Un 18 de mayo, de 1829, moría María Josefa de Sajonia, la tercera esposa de Fernando VII de España

La princesa había sido educada estrictamente en un convento y se negó a mantener relaciones con su marido por considerar ello un “pecado”. Cuando Fernando (veinte años mayor que ella) quería tener intimidad, ella daba excusas: “¿Por qué no rezamos un rosario, Fernandito?” El asunto fue tan serio que el Papa Pío VII se vio obligado a interceder, afirmándole a María Josefa que las relaciones entre esposos no eran pecado, sino una obligación cristiana. La reina aceptó de mala gana. Según Antonio Vidal-Sales, antes de cada encuentro María Josefa instaba al rey a rezar: “De tal manera que en los diez años que duró el matrimonio, Fernando VII habrá rezado más que el resto de su condenada vida”.

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