Historias

El rey que murió en un taxi de Hamburgo y nadie supo quién era

El 15 de mayo de 1912, los habitantes de Dinamarca despertaban sorprendidos por la noticia de que el rey Federico VIII había muerto de forma inesperada. El rey Federico y su esposa la reina Luisa habían viajado días antes a la ciudad alemana de Hamburgo, donde pasarían un tiempo para dirigirse luego a la Riviera Francesa, donde planeaban descansar para calmar sus enfermedades. Federico VIII estaba acompañado también por sus hijos menores, las princesas Thira y Dagmar, y el príncipe Gustavo.

El monarca, de 69 años, estaba sufriendo de una leve afección cardíaca y viajaba bajo el nombre de incógnico de “Conde Kronberg”. La familia real se alojaba en el Hotel Hamburger Hoff, cerca del Jungfernsteg, que ahora es un importante centro comercial de Hamburgo. El hotel estaba ubicado no muy lejos de la elegante calle Schwiegerstrasse, y del “barrio rojo” de Hamburgo, que estaba repleto de burdeles y bares.

Después de la cena, el rey dijo que le gustaría dar un pequeño paseo por la Schwiegerstrasse. A 300 metros del hotel, el rey Federico VIII cayó desplomado en la calle. En sus últimos instantes, el rey fue subido a un taxi y se le preguntó dónde se alojaba, pero la muerte no le permitió dar su nombre. Como no tenía documentos de identidad con él, la policía concluyó por su vestimenta que era un hombre de alcurnia.

La policía llevó el cadáver al hospital municipal, donde las autoridades enviaron el cadáver a una morgue pública donde permaneció, según el New York Times, “olvidado y sin atención durante cinco horas entre otros ocho cuerpos no reconocidos.

federico viii 2

Los médicos declararon que su muerte fue fulminante a causa de una apoplejía, pero nadie conocía la identidad de este distinguido hombre. Eran tiempos en los que las fotografías y los filmes no estaban difundidos popularmente, y no era fácil reconocer a la gente famosa a simple vista.

Al notar que el rey no había regresado al hotel, su valet se dirigió a la jefatura de la policía para dar una descripción exacta del rey para que fuera buscado en restaurantes y burdeles, pensando que Federico VIII había decidido “explorar la ciudad de noche”. Al recibir la descripción, los oficiales recordaron haber llevado a la morgue a un “anciano bien vestido de identidad incierta” que había sido encontrado muerto en una plaza.

LOS REYES MUEREN EN SU CAMA

Tras ser denunciada la desaparición del Rey de Dinamarca, su cuerpo fue reconocido en el depósito de cadáveres y llevado al hotel a las 4 de la mañana, donde fue vestido y acostado dignamente en la cama de su habitación. Dos horas más tarde, la reina Luisa y sus tres hijos fueron despertados con la noticia. Tras haberlo visto partir a pie, tan solo unas horas antes, la reina Luisa recibió el cadáver de quien había sido su marido durante más de cuarenta años.

El Hamburger Hoff izó una bandera danesa a media asta y, antes de viajar con rumbo a Copenhague, la reina emitió una declaración a los ciudadanos de Hamburgo, agradeciéndoles por el amor y los cuidados que habían mostrado a su esposo. Al día siguiente de ser sorprendido con la noticia, el príncipe heredero fue proclamado rey de Dinamarca con el nombre de Christian X. Sucedió hace, exactamente, 105 años.

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