Grecia
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El rey que fue asesinado por un mono

A través de los tiempos, muchos monarcas han muerto asesinados, combatiendo e incluso en las circunstancias más bizarras. Sin embargo, solo un monarca europeo ha sido asesinado por un mono: el rey Alejandro I de Grecia, quién falleció a los 27 años de edad en 1920.

Alejandro era el segundo hijo del rey Constantino I de Grecia. A través de su madre, era sobrino del último emperador de Alemania y bisnieto de la reina Victoria de Inglaterra.

Nacido en 1893, desde niño fue el más lindo de todos los hijos de Constantino, según contó su abuela, la emperatriz Victoria de Alemania: “Desearía que pudieras ver a los hijos de Sofía. El mayor es un niño muy interesante. El segundo [Alejandro] es un niño realmente espléndido, con enormes ojos azules, pestañas negras, frente ancha con pelo negro y ondulado, una boca bonita, una naricita hacia arriba y hoyuelos en sus rodadas mejillas”.

Cuando tenía poco más de veinte años, el príncipe Alejandro se enamoró de una hermosa joven griega llamada Aspasia (1896–1970). Por entonces, un golpe militar derrocó al rey Constantino y lo envío al exilio junto al príncipe heredero Jorge. Alejandro se vio obligado a ascender al inestable trono de Grecia gobernando, sin embargo, como un títere del dictador Venizelos.

El rey Alejandro y Aspasia se casaron casi en secreto y sin el apoyo del gobierno de Venizelos ni de la familia real, que permanecía en el exilio. “¡Estábamos tan enamorados!”, dijo ella. “No podíamos separarnos ni siquiera por espacio de cinco minutos”.

Pero la desgracia (a la que la familia real griega parecía estar muy acostumbrada) estaba por llegar. A los pocos meses de la boda, Aspasia quedó embarazada y en septiembre de 1920 el rey Alejandro murió. Su perro, llamado “Fritz”, fue atacado por un mono doméstico que pertenecía a la finca real de Tatoi, en Atenas. Al intentar separarlos, el rey fue mordido por el mono en una pierna.

El joven Alejandro no le dió importancia a las heridas, pero pronto generaron una infección generalizada. El mono padecía rabia y su mordida mataría al rey de Grecia. Una septicemia fulminante agravó el estado de salud del rey griego. Los médicos consideraron amputar la pierna del rey, pero ninguno de ellos quiso hacerse cargo de la responsabilidad, al desconocerse si tal operación salvaría la vida del rey, de 27 años.

El gobierno civil apenas dio explicaciones y solo permitió que la reina Olga, abuela de Alejandro, regresara del exilio para acompañarlo. Desgraciadamente, la reina no llegó a despedirse de su nieto.

A la reina Sofía le fue negado el desesperado pedido para asistir a los funerales de su hijo y la desgracia la marcó para siempre. “El dolor ha hecho desaparecer toda la amargura causada por el matrimonio secreto de Alejandro”, dijo su tío, el príncipe Nicolás. Unos meses después, la viuda Aspasia dió a luz a una niña, que bautizaría Alejandra, y serviría como nexo de reconciliación entre su madre y la familia real griega.

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