Crónica

La reina Ana será sepultada junto a otros tres reyes y dos reinas de Rumania

El príncipe alemán Carl de Hohenzollern-Sigmaringen llegó a Rumania hace 150 años para fundar una nueva dinastía, que gobernaría durante las siguientes ocho décadas. Años más tarde el príncipe fue proclamado primer Rey de Rumania y le sucedieron tres de sus familiares: su sobrino, Fernando I; Carol II y Miguel, el último rey, derrocado en 1947.

En Curtea de Arges la dinastía construyó una necrópolis real donde descansarían los restos de sus sucesivos miembros, y allí es donde será sepultada la reina Ana, esposa de Miguel I, fallecida a la edad de 92 años. Cuando el monasterio fue construido, el rey Carol I decidió que ese sería su lugar de descanso final y el de sus descendientes.

Dentro de la espectacular iglesia hay cuatro tumbas, la de Carol I y su esposa, Elisabeta de Wied, la del rey Fernando I y la de su esposa, María de Gran Bretaña. En el año 2003, cincuenta años después de su fallecimiento, los restos del rey Carol II fueron colocados en una cripta del monasterio ubicada en el parque, ya que no había demasiado espacio dentro de la catedral.

En 2009, la familia real rumana solicitó a la Arquidiócesis de Curtea de Arges construir un nuevo recinto que pudiera albergar la tumba del rey Miguel y su esposa, Ana de Borbón-Parma, en la entrada al monasterio. El edificio tiene 36 metros de ancho y su torre central tiene una altura de 21 metros. En su entrada se encuentra la Necrópolis Real, con espacio para doce tumbas reales.

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