Con pompa y esplendor, la reina Isabel presidió la apertura del Parlamento británico

La reina Isabel II de Inglaterra, inauguró este miércoles las sesiones del Parlamento británico en una esplendorosa ceremonia que reúne tradición y solemnidad. La reina, que este año celebra 90 años de edad, fue llevada en un carruaje del Palacio de Buckingham al Parlamento de Westminster, acompañada por su esposo Felipe, duque de Edimburgo, de 94 años de edad.

En su calidad de jefa de Estado, la reina Isabel leyó el discurso que cada año es preparado por el gobierno y aprobado por el Consejo de Ministros, que contiene iniciativas de ley que serán discutidas y aprobadas en el presente año legislativo. La ceremonia de apertura del Parlamento británico es el acto anual que marca el inicio de la sesión de la Cámara y que se remonta al siglo XVI. Tradicionalmente el discurso se grababa en una vitela de piel de cabra, aunque desde 2013 se utiliza un pergamino.

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El protocolo actual data de 1852, cuando el Palacio de Westminster fue reconstruido tras ser devorado por las llamas. Algunas tradiciones que se mantienen hoy en día tienen un propósito meramente ceremonioso. Por ejemplo, antes de la llegada de la monarca, los alabarderos de la corona (el cuerpo personal de guardaespaldas de la reina y la más antigua de las unidades militares) registran los sótanos del palacio en recuerdo del atentado que frustaron en 1605. Aquel año, un grupo de conspiradores católicos intentó volar el Parlamento para acabar con la vida de Jacobo I de Inglaterra y decapitar al Estado.

Otro ritual simbólico que aún se conserva es la “Entrega del rehén”, una tradición se remonta al reinado de Carlos I, quien mantuvo una difícil relación con el Parlamento antes de ser decapitado. Para garantizar su seguridad, el rey tomaba como rehén a un diputado que debía permanecer en el Palacio de Buckingham durante toda la ceremonia de apertura y sólo era liberado cuando el rey regresaba sano y salvo.

El rey recorre el trayecto que va de Buckingham a Westminster en un coche tirado por caballos y acompañado por su consorte (hoy, el duque de Edimburgo). La Corona Imperial del Estado viaja en un carruaje distinto que dirige la comitiva desde la Torre de Londres, desde la cual la joya es retirada una sola vez al año. Una vez en Westminster, la reina se viste con la Corona y la capa de armiño en una dependencia privada y más tarde se encamina hacia la Cámara de los Lores, donde pronunciará su discurso.

Cuando la reina toma asiento en el trono de la Cámara de los Lores, el Caballero Ujier del Bastón Negro se dirige a la Cámara de los Comunes para convocar a los parlamentarios en la Cámara de los Lores. Cuando se acerca a los Comunes, la puerta se cierra ante él, obligándole a llamar. Ese protocolo simboliza la independencia del Parlamento con respecto a la Corona. El Bastón Negro debe llamar tres veces antes de ser invitado a entrar. Acto seguido, los diputados se trasladan por parejas a la Cámara de los Lores.

En sus 64 años de reinado, Isabel II se ausentó de la ceremonia parlamentaria solamente en dos ocasiones por estar encinta: en 1959 y en 1963, cuando estaba embarazada de los príncipes Andrés y Eduardo, respectivamente. En tales ocasiones, el discurso es leído por el Lord canciller. La reina Victoria (1837-1901) también se ausentó de la ceremonia en varias ocasiones debido al largo luto que mantuvo tras la muerte del Príncipe Consorte Alberto. En los últimos 34 años de su largo reinado, sólo asistió a la ceremonia de apertura siete veces.

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