Crónica

Los “Reyes de Mayo”: Hace 70 años, Italia expulsaba a los Saboya

El 9 de mayo de 1946, Victor Manuel III, el “Rey Soldado” de Italia abdicaba al trono luego de 46 años de reinado. El penúltimo monarca de la Casa de Saboya, se había mantenido una cuestionable connivencia con el régimen fascista de Benito Mussolini. Esa cohabitación con el “Duce”, y el desastre que supuso para Italia la Segunda Guerra Mundial, movieron a Víctor Manuel III a abdicar. Tras su abdicación, Víctor Manuel partió al exilio con el título de Conde de Pollenzo y murió un año después en Alejandría, Egipto, en cuya iglesia de Santa Catalina fue y continúa sepultado.

Subió al trono su hijo, Humberto II (1904-1983), hasta entonces Príncipe de Piamonte, de quien los Saboya esperaban que pudiera levantar la imagen de la Casa Real, pero para entonces el prestigio real había caído estrepitosamente. Humberto II apenas un mes, desde el 9 de mayo hasta el 2 de junio de 1946, fecha en que los italianos abolieron en referéndum la monarquía, y optaron por la actual república. Los italianos asociaban al rey con el régimen fascista y recordaba claramente la cobardía de la familia real, que huiría en septiembre de 1943 de Roma ante el ataque de los alemanes, dejando el gobierno desorganizado y al ejército sin órdenes claras.

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Humberto II, la reina María José y sus hijos

Humberto II – bautizado entonces como el “Re Di Maggio” (Rey de Mayo)- emprendió el camino del exilio. La familia acabó separándose: Humberto se instaló en Cascais (Portugal) con sus tres hijas, María Pía, María Gabriela y María Beatriz. Fuera de Italia, Humberto se reconcilió con los representantes de las dinastías que los Saboya habían desposeído de sus respectivos tronos en el siglo XIX. Su exilio transcurrió en Cascais, cerca de Lisboa y de su hermana Juana, reina madre de Bulgaria, de los Condes de Barcelona y de los Condes de París entre otras regias personalidades. Mientras tanto, la reina María José, partió con el hijo varón, el príncipe Víctor Manuel, a Merlinge (Suiza).

Humberto nació en 1904 en Racconigi, a la luz de las velas, porque un temporal había cortado la luz de la residencia real en Turín. Era el hijo de Victor Manuel III y la princesa Helena de Montenegro. El mismo año de su nacimiento, un anarquista asesinaba a su abuelo Humberto I y catapultaba a sus padres al trono. En 1930 contrajo matrimonio con la princesa María José de Bélgica, la hija de los reyes Alberto I y Elisabeth. Pero para en 1946 el matrimonio no se llevaba bien y el exilio fue la excusa perfecta para separarse.

Además, María José, era conocida como la “reina rebelde” por su actitud contraria al régimen fascista de Benito Mussolini, lo que la distanció de su familia política. La reina, mujer de gran cultura, enamorada de la música y apasionada del deporte, había intentado distanciar a los Saboya del régimen musoliniano, lo que llevó a su suegro a ordenar su prisión en el Palacio Real de Milán en 1943.

La Constitución aprobada un año más tarde impidió la entrada en territorio nacional de los varones de la casa de Saboya, condenando a la familia al exilio, medida que la dinastía siempre denunció por injusta. No podían siquiera sobrevolarla. El Parlamento levantó la prohibición en 2002 y el príncipe Víctor Manuel dio un paseo por Italia en el 2003 que no despertó el clamor monárquico que algunos soñaban.

Su detención en junio de 2006 por presunta corrupción, falsificación y explotación de prostitutas en el casino de Campione d´Italia, un enclave italiano en Suiza, convenció definitivamente a los italianos de que habían obrado con sabiduría librándose de los Saboya.

LA CASA DE SABOYA. La Casa de Saboya es una antigua familia noble del norte de Italia, que tuvo su solar en el ducado de Saboya y que llegó a ostentar la corona del Reino de Italia desde 1861. Fue fundada en el siglo XI por un noble borgoñón, Humberto “el de la Mano Blanca”, quien obtuvo para su hijo Odón el título de Conde de Saboya, con dominios en el norte de la península italiana.

Este último, a través de su matrimonio con Adelaida, heredera de Turín en el Piamonte, logró extender mucho los dominios de su Casa. En 1831, Carlos Alberto de Saboya fue coronado Rey de Cerdeña y Duque de Saboya. En 1849, abdicó a favor de su hijo, Víctor Manuel II quien cedió el Ducado de Saboya y la ciudad de Niza a Francia en 1860 y fue coronado oficialmente como Rey de Italia en 1861.

Para cuando los Saboya llegaron a ser Reyes de Italia, este país era un conjunto de territorios formado por el Reino de Cerdeña, que incluía en el continente el Piamonte, y estaba regido por los Saboya; el Reino Lombardo-Véneto, bajo soberanía del Emperador Francisco José de Austria; el Ducado de Parma, regido por una rama de los Borbones; el Ducado de Módena y el Gran Ducado de Toscana, regidos por Archiduques austriacos; el Reino de las Dos Sicilias, bajo otra rama borbónica y los Estados Pontificios, regidos por la Monarquía electiva del Papado.

LA MAYOR TRAGEDIA. En 1943, la princesa Mafalda (1902-1945), hija de Victor Manuel III, fue capturada por los nazis y encerrada en el campo de concentración de Buchenwald, en el que murieron 56.000 personas. Nada pudo salvar a la princesa de una muerte lenta y dolorosa. Ni que su marido, Felipe de Hesse-Kassel, perteneciera al partido de Adolf Hitler, ni que su padre, el rey Victor Manuel III, consintiera la entrada de Mussolini en el Gobierno italiano. El 24 de agosto de 1944 los aliados bombardearon la barraca en la que se alojaba provocándole heridas en todo el cuerpo. Luego de una cirugía torpe, la princesa murió desangrada. Ni siquiera pertenecer a una dinastía reinante evitó que la princesa fuera enterrada en un nicho común y sin una placa con su nombre. Era “262. Una mujer desconocida”.

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