Crónica

El Trono del Crisantemo se queda sin herederos

Por Darío Silva D’Andrea

En octubre de 2014 la princesa Noriko de Takamado (25 años) contrajo matrimonio con el hijo del sacerdote sintoísta de Izumo Taisha. Noriko es hija del difunto Norihito, príncipe Takamado y primo del actual emperador Akihito y dejó de ser miembro de la familia imperial, como es ley, tras su boda.

Tiempo antes, había fallecido el hermano mayor de Norihito, elpríncipe Katsura. El hermano mayor de ambos, el príncipe Tomohito de Mikasa, había fallecido dos años antes. La Casa Imperial japonesa, en la que solo los descendientes masculinos por línea masculina cuyo padre o abuelo paterno haya sido emperador pueden ocupar el trono, está viendo amenazada su supervivencia por el previsible fallecimiento de sus miembros masculinos y la salida de los femeninos que contraen matrimonio.

Tras la boda de Noriko, la familia imperial pasó a estar conformada por 20 miembros, incluyendo a Akihito, actual emperador, cuya hija (Sayako) ya perdió su estatus imperial al contraer matrimonio. En la línea sucesoria hay cinco hombres: Naruhito, príncipe heredero, hijo mayor del emperador, el príncipe Akishino, su hijo Hisahito; el príncipe Hitachi, hermano menor del actual emperador; y el príncipe Mikasa, hermano menor del emperador Hirohito.

Ateniéndonos a la realidad, es previsible que los príncipes Hitachi y Mikasa sean los primeros en fallecer, por ser los más longevos. Por otra parte, en vista de las edades que tienen tanto el príncipe heredero como su hermano y sus respectivas consortes, no hay esperanzas de que tengan más descendencia.

Entre las 14 mujeres de la familia imperial hay siete que, o bien son menores de edad, o todavía permanecen solteras, así que lo más probable es que algún día se casen y abandonen la familia. La única vía para asegurar la sucesión es que el pequeño príncipe Hisahito -que ahora tiene 6 años- un día se case y tenga descendencia masculina.

Así, dentro de una, dos o tres décadas, la familia imperial podría quedar reducida a cinco miembros: el actual príncipe heredero, su hermano el príncipe de Akishino, sus respectivas consortes y el príncipe Hisahito.

UN EMPERADOR ATRIBULADO

La Familia Imperial Japonesa, un futuro menguante

El emperador se mostraba siempre muy afligido y había noches que no podía conciliar el sueño”, declaró Watanabe Makoto, que ocupó el cargo de Gran Chambelán de la Casa Imperial durante algo más de 10 años, hasta 2007. El exfuncionario de la “Kunaicho” (Corte Imperial) reconoce que el tema de la sucesión ha sido desde hace muchos años un tema preocupante para el emperador.

La Constitución de Japón establece que el Emperador no tiene atribuciones políticas y, lógicamente, no puede cambiar a su gusto las leyes relativas a la Casa Imperial. “Es una crisis que afecta a su propia casa, pero a él solo se le permite seguir atormentándose sin poder hacer nada“, dice el diario “Nippon”.

El emperador Akihito representa la sexta generación por línea directa masculina del emperador Kōkaku, que reinó entre 1780 y 1817. Sucedió a Kōkaku el emperador Ninkō (1817-1846), quien no era hijo de la esposa principal, sino de una de“lassokushitsu” -que literalmente significa, “persona que ocupa la habitación contigua”, una forma de concubinato legalmente instituida-.

Lo mismo puede decirse de sus tres siguientes sucesores, los emperadores de las eras Kōmei (1846-1867), Meiji (1867-1912), y Taishō (1912-1926), hijos igualmente de una “sokushitsu”. La esposa principal del emperador Meiji no le dio hijos . Según la Agencia de la Casa Imperial, aproximadamente la mitad de los 125 emperadores que se han sucedido en el Trono del Crisantemo son hijos de “sokushitsu”.

De los 15 hijos (cinco varones y diez mujeres) que dieron sus cinco “sokushitsu” al emperador Meiji, un hombre con fama de tener una gran fortaleza, dos nacieron muertos y otros ocho murieron durante sus primeros meses de vida. De esos cinco varones solo uno llegó a adulto, el futuro emperador Taishō. La sucesión pudo asegurarse a duras penas.

Si el emperador Meiji no hubiera tenido descendencia masculina, es de suponer que para asegurar la sucesión se habría recurrido a la descendencia de alguno de sus parientes (incluso parientes muy lejanos), para lo cual ya existían precedentes históricos. Así pues, hasta la era Meiji, estacompleja trama de “sokushitsu” y ramas colateralesformaba una sólida red de seguridad que prevenía crisis sucesorias.

El emperador Taishō, un hombre cultivado de refinados gustos, renunció voluntariamente a tener concubinas. Desde niño fue de constitución delicada y solo se mantuvo 15 años en el trono, pero de su unión con la emperatriz nacieron cuatro hijos varones (el futuro emperador Hirohito -Shōwa- y los príncipes Chichibu, Takamatsu y Mikasa), aportando estabilidad al árbol dinástico.

Hirohito fue también un defensor de los valores familiaresy tuvo concubinas. Su querida emperatriz Nagako, a la que siempre quiso mucho, le dio cuatro hijas y tras ellas el esperado hijo varón, Akihito, nacido en 1933, que es quien actualmente ocupa el trono. Después nació Masahito, príncipe de Hitachi.

UNA LEY ESTANCADA EN EL TIEMPO

La Ley de la Casa Imperial de la posguerra, que entró en vigor en 1947, tuvo en cuenta las normas sociales imperantes y no otorgó reconocimiento como miembros de la familia imperial a los posibles hijos del emperador habidos fuera del matrimonio, con lo que quedaron fuera también de la línea sucesoria.

Al mismo tiempo, la nueva ley recogió el principio ya vigente desde la era Meiji de que la sucesión al trono se limitaría a los varones descendientes por línea masculina. En aquel momento nadie se preocupaba por la sucesión al trono, ya que el emperador Hirohito tenía dos hijos varones y dos hermanos menores.

Pero la Constitución de Japón se limita a señalar que el trono se transmitirá por sucesión hereditaria, sin especificar nada sobre el sexo de los sucesores del emperador. Sólo basta con reformar la Ley de la Casa Imperial, que limita la sucesión a varones por línea masculina, para un modelo de sucesión que garantizase la estabilidad y acorde a los tiempos

Aunque Japón tuvo 8 emperatrices reinantes o regentes -dos de ellas reinaron en dos ocasiones- y en todos los casos, eran hijas de emperadores, pero no hay precedentes de emperadores que hayan llegado al Trono del Crisantemo por línea femenina.

Hace una década, tras el nacimiento del príncipe Hisahito, las encuestas demostraban que un 80 por ciento de los japoneses apoyaban la reforma para que una mujer (en este caso, la princesa Aiko) pudiera heredar el trono. Pero en Japón está muy arraigada la idea de que la sucesión debe ser por línea masculina y recaer además en un hombre.

Quienes defienden la exclusividad de la línea masculina señalan que las 8 emperatrices que hubo en la historia accedieron al trono en situaciones de grandes disturbios políticos o de minoría de edad de los varones en la línea de sucesión, circunstancias que llevaron a tomar esta medida de carácter excepcional e interino. Todas ellas se mantuvieron solteras y sus hijos no accedieron al trono, por lo que no hay un solo emperador por línea femenina.

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